El regreso a la casa del Alma, la casa del Ser:
Cuando es la hora, es la hora... Aunque no estemos preparados, aunque las cosas no estén hechas. Regresamos, no porque nos apetece, no porque hoy es un buen día, no porque la vida esta limpia y ordenada. Sino porque es la hora. Cuando nos pasamos la vida sin regresar a casa nos da la sensación de hacer muchas cosas que no nos producen ningún tipo de satisfacción. Se desdibuja nuestro sentido de vida. El descontento es la puerta secreta que permite acceder a un cambio significativo y propiciador de la vida. El hogar es el inicio de una actividad, el canto, nuevos aprendizajes, personas o cosas perdidas, voz y escritura recuperada, descanso, hacer suyo un rincón del mundo, tomar grandes decisiones conscientes o inconscientes pero extremas, hacer algo que deje huella. El donde no importa puede ser desde un paisaje hasta algo holográfico, cuando miramos con los ojos del alma vemos el hogar en muchísimos lugares. Porque al fin y al cabo la casa del Ser mora en todo lo que ex...